Chocó

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A Choco volvemos, las veces que sea, es lo primero que todos pensamos al llegar de nuestra rodada a esta zona del país, Choco lo teníamos en el tintero hace mucho rato y nos animamos mas al ver la ruta que hicieron los amigos de The South Track, así que le pedimos algunos datos a Diego de TST y arrancamos, la ruta fue Pereira – Quibdó – Tutunendo – San Francisco de Icho – Quibdó. Pereira, saliendo viernes a medio día y regresando el domingo; como es costumbre cuando rodamos a zonas por decirlo estigmatizadas por temas de seguridad y orden público, fueron pocos los que copiaron para el plan.

La ruta hasta Quibdó es de 260 kms aproximadamente, 30% off road desde el Municipio de Pueblo rico hasta Guarato luego totalmente asfaltada en excelente estado, llena de curvas y paisajes impresionantes bordeando las selvas chocoanas, estamos seguros que en Colombia no existe otra vía de este tipo, llena de sorpresas curva a curva como paisajes, indígenas, nativos con sus armas de cacería, ríos, cascadas, montañas, un total deleite para los amantes del motociclismo de aventura y para quienes buscan opciones fuera de lo común.

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Salimos el viernes a la 1:30 de la tarde con un excelente clima hasta que llegamos a las estribaciones de Guarato donde empieza la selva y el clima incierto de este tipo de ecosistemas, se soltó un aguacero que al parecer llevaba varios días rondando la zona por que la vía estaba llena de derrumbes y en algunas partes parecía mas bien un rio que una carretera, lo cual le añade mas sabor a la ruta, por una parte causa un poco de tristeza ver que una ruta entre dos ciudades capitales se encuentre en este estado, pero por otro lado, estábamos como niños en un parque de diversiones, disfrutando nuestras motos al máximo ya que todos íbamos en motos de turismo.

El agua ceso llegando a Tadó, este último tramo hasta este Municipio es simplemente espectacular por un lado la selva espesa y por el otro el rio San Juan que nos recibía con un reflejo del atardecer en sus aguas; cuando se llega a este punto se toma a la derecha hacia Yuto – Quibdó o a la izquierda hacia Itsmina, nuestro destino era la capital así que atravesamos el puente sobre el San Juan y continuamos la ruta por más selva y pequeños poblados hasta llegar a Quibdó, donde solo les podemos decir que tengan mucho cuidado, si han manejado en sitios como Lima, la India, Vietnam, es algo parecido, un total caos en cuanto al tráfico.

Estando en Quibdó buscamos Hotel por Booking y encontramos uno bastante bueno, nuevo, con aire acondicionado, ubicado a 4 cuadras del Malecón, 100% recomendado el hotel San Francisco precio por persona $60.000 la noche, unos $28 USD, en esta ciudad si no están acostumbrados al calor y a la humedad, tienen que quedarse si o si en hotel con aire acondicionado, de lo contrario les aseguramos que no pasaran una noche muy placentera que digamos.

El plan para el día siguiente era Tutunendo a unos 20 kms de la ciudad donde se encuentra el rio con este nombre y donde queríamos navegar rio arriba además de conocer la famosa cascada sal de frutas llamada así por el efecto de efervescencia del agua al golpear las rocas, un sitio que hay que conocer; llegamos al pueblo y a pocos metros del puente a mano derecha llegamos donde La Mona, creemos que es el único restaurante de la zona o por lo menos el único que vimos, “La Mona” muy amablemente nos preparo desayuno y desde allí cuadramos el plan del día, contratamos un lanchero que nos llevara rio arriba y cuadramos el almuerzo, obviamente no podía ser otro que pescado.

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Desayunamos, nos pusimos la pinta de rio, guardamos todo donde la mona y arrancamos, el rio Tutunendo es un rio de aguas verdes cristalinas donde a las orillas se ven locales lavando ropa y extendiéndola a secar en sus playas rocosas, pescadores,  madereros e indígenas que viven a sus orillas, escenas detenidas en el tiempo que nos hacen reflexionar sobre los paraísos con que contamos donde la mano del hombre no ha sido tan invasiva y destructiva, lugares donde la gente aun vive con lo que les brinda la tierra y sus aguas, escenas que día a día son más difíciles de ver, pero que en el Choco son el común denominador, escenas que muchos deberíamos de presenciar para valorar lo que tenemos, paisajes y experiencias que para nosotros son mas emocionantes que rodar a una playa atiborrada de turistas con el caos que ellos representan.

​Nuestra primera parada la Cascada Sal De Frutas, no veíamos la hora de zambullirnos en sus aguas cristalinas para aplacar un poco el calor de esta zona, allí pasamos un buen rato metidos en sus aguas y contemplando estos sitios que solo los locales conocen, enclavados en medio de la selva, alejados del bullicio de la civilización, éramos los únicos allí, solo para nosotros esta belleza de lugar, obligado a conocer si van a Tutunendo, regresamos a la lancha y seguimos rio arriba, seguíamos encontrando esas escenas que para muchos son nuevas y extrañas, de gente viviendo en medio de la selva, llegamos hasta donde pudo subir el lanchero ya que el rio se encontraba un poco bajo de caudal, así que encontramos una playa y allí nos quedamos un buen rato, como dicen por ahí tirando nado y obviamente hablando de la grata impresión que hasta ahora nos llevábamos del Choco.

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Regresamos donde la mona, con esa hambre que suele dar estar en el rio, nos esperaba un almuerzo poderoso, sancocho y pescado frito con patacón y ensalada, almorzamos, reposamos un rato y nos pusimos todo el ajuar de moto, ya que seguiríamos hasta San Francisco de Icho, un poblado a una media hora de Tutunendo por carretera destapada, en busca de una playa y una carretera que bordea el rio Icho, recomendación de los amigos de TST; emprendimos ruta y de nuevo nos sorprendía el paisaje una carretera en medio de una tupida selva de un verde intenso iluminada por intensos rayos del sol que alcanzaban a traspasar la mullida vegetación, llegamos a San Francisco de Icho, un pequeño caserío adornado por una cantera de donde extraen material para las vías, con buena presencia del ejercito y una playa impresionante de piedra y arena amarilla, bordeando el hermoso rio Icho, allí estuvimos por una hora contemplando el paisaje, tomando algunas fotos, y refrescándonos para retornar a Quibdó donde queríamos llegar a ver el atardecer en su famoso malecón adornado por la catedral San Francisco de Asís, declarado monumento nacional en 1972.

​El malecón de Quibdó construido a orillas del rio Atrato y embellecido por su imponente catedral, es uno de los sitios a conocer en esta ciudad, ver el atardecer reflejarse en las aguas de este gran cuerpo de agua y solo observar en el horizonte la inmensidad de la selva chocoana, es una experiencia que hay que vivir una vez en la vida, al igual que hay que vivir desde el paladar los sabores de la paila de la abuela, una institución de la cocina chocoana, restaurante ubicado a un costado de la catedral, donde nos deleitamos con la típica longaniza con queso frito, patacones y judo de borojó y guayaba agria, volveríamos hasta allá solo por su cocina.

Así terminábamos nuestra ultima noche en el Choco, una tierra que nos sorprendió con creces, por sus paisajes, su gente amable siempre con una sonrisa y un saludo, su comida, su cultura, sus contrastes que hacen de esta región un paraíso por descubrir, una tierra hace años azotada por la violencia, pero que hoy se puede visitar con seguridad y es por eso que a Choco con seguridad volvemos.

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