META Y GUAVIARE A2RUEDAS POR LOS ANTIGUOS CORREDORES DE LA GUERRA

Meta y Guaviare

8:45 de la noche perdidos en algún lugar en la llanura entre San Carlos de Guaroa y La Jungla jurisdicción de Mapiripan Meta: Apaguemos motos, descansemos y pensemos con cabeza fría qué vamos a hacer, ya que íbamos buscando el cruce del rio Manacacías donde acamparíamos pero el mapa había dejado de triangular aproximadamente dos horas antes.

Allí estábamos con los amigos de THE SOUTH TRACK, pasamos de seguirlos en redes y ver y leer sus aventuras off road, a rodar con ellos, para los amantes de este tipo de viajes, este par de personajes, Gustavo y Diego son todas unas instituciones, Sur América, Alaska, Nepal, Tailandia solo unos de los destinos donde han rodado, los convierten en una gran escuela para quienes nos gustan este tipo de rutas, plagadas de aventura y tierra.

Invitados por este par emprenderíamos una aventura off road por los departamentos del Meta, Guaviare y algo del Caquetá, que nos llevaría por  antiguos corredores de la guerra bordeando el rio Manacacías, estribaciones de la Serranía de la Macarena y el PNN Tinigua; nueve aceptamos la invitación, las motos:

Primer día ruta Medellín – Granada, al día siguiente rafting por el cañón del rio Guejar en Mesetas meta, un recorrido de aproximadamente cinco horas rio abajo por un rio color verde turquesa totalmente cristalino donde si tienen suerte pueden avistar monos, nutrias y distintas clases de aves exóticas.

Al día siguiente empezaría la tierra, a lo que veníamos, luego de haber cambiado llantas en Granada Meta emprenderíamos la búsqueda del cruce del rio Manacacías en inmediaciones de La Jungla Meta  jurisdicción de Mapiripan, zona poco celebre del país por la infortunadamente famosa masacre de Mapiripan; tomaríamos rumbo hacia San Carlos de Guaroa – Cimarrón – La Gloria y la intención seria llegar a acampar y a pescar a las orillas del rio Manacacías donde esperábamos según información, había un planchón que nos cruzaría para seguir la ruta por Guacamayas meta hasta San José del Guaviare vía la Cucharita; luego de un par de horas de viaje internándonos en la llanura en medio de plantaciones de palma de aceite unos lugareños nos dijeron que entráramos a una plantación donde posiblemente nos venderían almuerzo, allí ocurriría el primer accidente del viaje, Pablo en una BMW 1200 en un banco de arena se iría a tierra fracturándose un tobillo debido entre otras a falta de buenas protecciones sumado a que llevaba maletas rígidas en un viaje donde el equipaje blando es la mejor opción, haríamos lo que teníamos a nuestro alcance y gracias al administrador de la plantación, Pablo pasaría la noche en un campamento y al otro día por 4 horas de trocha seria sacado hasta Granada en carro con la moto en el volcó de una camioneta, hasta allí llegaría su paseo.

Nosotros almorzamos gracias a la hospitalidad de la gente de la plantación que nos prepararon algo rápido que nos recargaría de energía, luego vendría el siguiente inconveniente, apenas salimos de la plantación el mapa que nos habían compartido dejo de funcionar y la ruta ya no nos arrojaba indicaciones, solo sabíamos que estábamos buscando el cruce en planchón del rio Manacacías y con esa premisa seguimos el camino, nos encontramos un lugareño que sería la salvación y nos explicaría que debíamos llegar a la finca la Reina del famoso Sherif, un gringo que solo Dios sabe cómo fue a parar por estas tierras.

Seguimos la búsqueda del cruce, pasamos la hacienda La Gloria y supuestamente estábamos cerca, el mapa nos mostraba el rio Manacacías y así continuamos, ocurriría la segunda caída, un compañero en la DR 650, una caída aparatosa con algunos daños pero nada grave, continuamos mientras nos arropaba la noche en la llanura, la ruta se ponía cada vez mas dura y se perdían las huellas de las trillas de los carros, evidencia que por allí nadie transitaba hace bastante tiempo, trillas por todos lados, bancos de arena, completa oscuridad, agotamiento y en algunos compañeros el tema psicológico y la desesperación empezaban a hacer mella.

Noche estrellada

Tomamos la decisión de parar a descansar, nos acostaríamos en un banco de arena a mirar un cielo totalmente estrellado y a tomar decisiones de pasar la noche allí mismo en medio de la llanura o continuar ya que el mapa nos mostraba el rio a 5 kms aproximadamente, luego de media hora de recargar energías tomamos la decisión de continuar hasta que llegamos a nuestra salvación, un hombre debajo de un árbol nos hacia señas con una linterna, habíamos llegado a la finca del Sherif, efectivamente estábamos cerca del Manacacías, pero a esa hora ya no funcionaba el ferry, ya estaba tarde además y la mejor opción era pedir que nos dejaran colgar hamacas para pasar allí la noche.

Esperanzados en esta pareja de personas que vivían en la finca les preguntamos si podían prepararnos algo de comer a lo cual nos dijeron que solo tenían arroz y huevos por que el patrón hace meses no iba por esos lados y por ende hace mucho no recibían dinero, por lo menos íbamos preparados y llevábamos de todo, lechona en lata, frijoles, salchichas, dulces, y demás, provisiones que compartimos con esta familia que nos preparo al final arroz y calentó los frijoles y la lechona en lata, comida que nos supo a gloria, luego de comer,  una ducha en un tanque de agua ubicado a unos 100 metros de la casa en plena oscuridad, donde no se podía ir solo según el señor por que merodeaba de vez en cuando un tigrillo, y era mejor evitar un encuentro de este tipo, luego del baño, a colgar hamacas y a dormir.

El sonido de las vacas en el ordeño nos despertaría en un amanecer típico llanero, y una llovizna tenue conocida como las cabalueñas, nos tomaríamos un café con galletas, empacaríamos, alistaríamos las motos lubricando cadenas y estábamos listos, el mayordomo por radio teléfono llamaría al operador del planchón para avisar de nuestra llegada al río para cruzar pero no se recibía respuesta, no obstante nos fuimos para el río esperando a que el barquero apareciera, tuvimos tiempo de descansar en las playas doradas de este río y hasta de pensar la manera de cruzar y nosotros mismos operar el planchón por que debíamos cruzar si o si, teniendo en cuenta que ya nos quedaba poco combustible y que adelante estaba un caserío llamado La Jungla donde conseguiríamos gasolina; al cabo de una hora aparecería el barquero y nos cruzaría para seguir el camino.

Llegamos a La Jungla jurisdicción de Mapiripan, un caserío más o menos de 20 casas, 10 de las cuales en ruinas y abandonadas, lugar donde se han hallado varias fosas comunes vestigios de la guerra entre los paramilitares y la guerrilla que mandaban en esta zona, allí en una tienda nos venderían gasolina a $14.000 el galón, por cierto de muy buena calidad, pedimos el favor de que nos prepararan algo de comer a lo cual amablemente accedieron, el menú, arroz con huevo y salchichas en lata mas patacones, una belleza de almuerzo, allí uno de los compañeros empezó a sentirse mal, vomito, escalofríos y diarrea lo atacaban, síntomas de deshidratación o también el conocido babiado, le dimos suero y la única opción era continuar, nos esperaba un tramo bastante complicado, lleno de fesh fesh o bancos de arena interminables que en motos de estas dimensiones y a altas temperaturas son bastante desgastantes y exigentes.

Meta y Guaviare

Allí nos caeríamos la primera y única vez de todo el recorrido, la llanta delantera se nos fue a una zanja que no vimos y nos mando a tierra, las protecciones nuestras y de la moto hicieron su trabajo, nada grave, nos paramos y continuamos, otros compañeros probaron piso en reiteradas oportunidades y eso los mermo mucho física y psicológicamente, pero debíamos continuar, en este tipo de rutas  no hay paso a desistir por que la única manera de salir es en la moto; llegamos a Guayamayas Meta y allí la Vstrom 650 tenia un golpe en un rin que la hacia perder aire así que nos toco desmontar llanta y poner neumático, con la mala suerte que en la primera mordimos el neumático con una de las palancas así que nos toco repetir todo, lo cual nos tomo aproximadamente tres horas, aun nos faltaban otras dos horas mas y de nuevo nos arroparía la noche en una ruta llena de desvíos, de arena, de trampas que la hacían bastante traicionera, seguía el fesh fesh ese polvo delgado que parece talco que hace muy difícil conducir y más de noche, buscábamos el sector llamado la cucharita donde ya llegaríamos al pavimento a aproximadamente 80 kms de San José del Guaviare, nuestro destino de esta primera etapa.

Y llegamos a la cucharita, vueltos nada de polvo, cansados, adoloridos, con dos compañeros con síntomas de deshidratación y con algunas de  las motos ya pidiendo mantenimiento de filtro de aire por tanto polvo en la ruta, conduciríamos el ultimo tramo hasta San José Del Guaviare donde nos esperaba un buen hotel, ducha y comida, además de unas buenas cervezas bien merecidas, uno de los compañeros pasaría la noche en el hospital con síntomas de deshidratación y además de cálculos lo cual lo dejo por fuera del viaje y otro nos acompañaba solo hasta este punto, de 9 ya quedábamos 6 quienes continuaríamos.

Al otro día la idea era ir a algunas de las tantas atracciones en esta zona, el plan mas relajado posible por que necesitábamos recargar energías y además hacer mantenimiento de filtros a las motos, escogimos ir a las pinturas rupestres de Nuevo Tolima lo cual valió bastante la pena, llegamos al hotel a lavar filtros,  lubricar cadenas y a descansar ya que nos esperaba al otro día un tramo bastante largo hasta La Macarena (Meta), casi 250 kms de ruta destapada con unos tramos bastante divertidos y exigentes donde ocurriría otra fuerte caída de un compañero que por poco lo deja por fuera de esta aventura, ¿Quién se caería, qué le pasaría? Todo en la segunda y última parte de esta aventura donde nos internaríamos en la maraña del PNN Tinigua selva que  nos tenía preparada una sorpresa que nos pondría a prueba.

Esperanzados en esta pareja de personas que vivían en la finca les preguntamos si podían prepararnos algo de comer a lo cual nos dijeron que solo tenían arroz y huevos por que el patrón hace meses no iba por esos lados y por ende hace mucho no recibían dinero, por lo menos íbamos preparados y llevábamos de todo, lechona en lata, frijoles, salchichas, dulces, y demás, provisiones que compartimos con esta familia que nos preparo al final arroz y calentó los frijoles y la lechona en lata, comida que nos supo a gloria, luego de comer,  una ducha en un tanque de agua ubicado a unos 100 metros de la casa en plena oscuridad, donde no se podía ir solo según el señor por que merodeaba de vez en cuando un tigrillo, y era mejor evitar un encuentro de este tipo, luego del baño, a colgar hamacas y a dormir.

El sonido de las vacas en el ordeño nos despertaría en un amanecer típico llanero, y una llovizna tenue conocida como las cabalueñas, nos tomaríamos un café con galletas, empacaríamos, alistaríamos las motos lubricando cadenas y estábamos listos, el mayordomo por radio teléfono llamaría al operador del planchón para visar de nuestra llegada al rio para cruzar pero no se recibía respuesta, no obstante nos fuimos para el rio esperando a que el barquero apareciera, tuvimos tiempo de descansar en las playas doradas de este rio y hasta de pensar la manera de cruzar y nosotros mismos operar el planchón por que debíamos cruzar si o si, teniendo en cuenta que ya nos quedaba poco combustible y que adelante estaba un caserío llamado La Jungla donde conseguiríamos gasolina; al cabo de una hora aparecería el barquero y nos cruzaría para seguir el camino.

Llegamos a La Jungla jurisdicción de Mapiripan, un caserío más o menos de 20 casas, 10 de las cuales en ruinas y abandonadas, lugar donde se han hallado varias fosas comunes vestigios de la guerra entre los paramilitares y la guerrilla que mandaban en esta zona, allí en una tienda nos venderían gasolina a $14.000 el galón, por cierto de muy buena calidad, pedimos el favor de que nos prepararan algo de comer a lo cual amablemente accedieron, el menú, arroz con huevo y salchichas en lata mas patacones, una belleza de almuerzo, allí uno de los compañeros empezó a sentirse mal, vomito, escalofríos y diarrea lo atacaban, síntomas de deshidratación o también el conocido babiado, le dimos suero y la única opción era continuar, nos esperaba un tramo bastante complicado, lleno de fesh fesh o bancos de arena interminables que en motos de estas dimensiones y a altas temperaturas son bastante desgastantes y exigentes.

Allí nos caeríamos la primera y única vez de todo el recorrido, la llanta delantera se nos fue a una zanja que no vimos y nos mando a tierra, las protecciones nuestras y de la moto hicieron su trabajo, nada grave, nos paramos y continuamos, otros compañeros probaron piso en reiteradas oportunidades y eso los mermo mucho física y psicológicamente, pero debíamos continuar, en este tipo de rutas  no hay paso a desistir por que la única manera de salir es en la moto; llegamos a Guayamayas Meta y allí la Vstrom 650 tenia un golpe en un rin que la hacia perder aire así que nos toco desmontar llanta y poner neumático, con la mala suerte que en la primera mordimos el neumático con una de las palancas así que nos toco repetir todo, lo cual nos tomo aproximadamente tres horas, aun nos faltaban otras dos horas mas y de nuevo nos arroparía la noche en una ruta llena de desvíos, de arena, de trampas que la hacían bastante traicionera, seguía el fesh fesh ese polvo delgado que parece talco que hace muy difícil conducir y más de noche, buscábamos el sector llamado la cucharita donde ya llegaríamos al pavimento a aproximadamente 80 kms de San José del Guaviare, nuestro destino de esta primera etapa.

Y llegamos a la cucharita, vueltos nada de polvo, cansados, adoloridos, con dos compañeros con síntomas de deshidratación y con algunas de  las motos ya pidiendo mantenimiento de filtro de aire por tanto polvo en la ruta, conduciríamos el ultimo tramo hasta San José Del Guaviare donde nos esperaba un buen hotel, ducha y comida, además de unas buenas cervezas bien merecidas, uno de los compañeros pasaría la noche en el hospital con síntomas de deshidratación y además de cálculos lo cual lo dejo por fuera del viaje y otro nos acompañaba solo hasta este punto, de 9 ya quedábamos 6 quienes continuaríamos.

Al otro día la idea era ir a algunas de las tantas atracciones en esta zona, el plan mas relajado posible por que necesitábamos recargar energías y además hacer mantenimiento de filtros a las motos, escogimos ir a las pinturas rupestres de Nuevo Tolima lo cual valió bastante la pena, llegamos al hotel a lavar filtros,  lubricar cadenas y a descansar ya que nos esperaba al otro día un tramo bastante largo hasta La Macarena (Meta), casi 250 kms de ruta destapada con unos tramos bastante divertidos y exigentes donde ocurriría otra fuerte caída de un compañero que por poco lo deja por fuera de esta aventura, ¿Quién se caería, qué le pasaría? Todo en la segunda y última parte de esta aventura donde nos internaríamos en la maraña del PNN Tinigua selva que  nos tenía preparada una sorpresa que nos pondría a prueba.

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